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Preolímpica busca tiquete a Tokio 2020 en grupo complicado

Estados Unidos, México y República Dominicana serán los rivales a superar en Guadalajara, en procura de volver a unas Olimpiadas después de 16 años.

A finales de marzo, la selección sub 23 masculina de fútbol de Costa Rica se juega su presencia en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 en el Preolímpico de Concacaf que se llevará a cabo en la ciudad mexicana de Guadalajara. De darse, esta sería la cuarta participación nacional en las máximas justas; luego de 16 años de ausencia desde Atenas 2004.

Los juegos en la capital griega fueron la única olimpiada en la que Costa Rica avanzó más de la primera ronda, ya que en las otras dos oportunidades (Moscú 1980 y Los Ángeles 1984) se quedaron desde la fase de grupos.

Sin embargo, a simple vista, el reto del retorno se torna muy difícil para los dirigidos por Douglas Sequeira, incluso desde la etapa de grupos, ya que tendrán como rivales ni más ni menos que a Estados Unidos y a México, dos candidatos a montarse en el avión a territorio japonés. El grupo lo completa República Dominicana, un oponente que aparece en las quinielas como el más débil de todos.

Contra los de las barras y las estrellas debutará el día 20 de marzo en el Estadio Jalisco; luego, el 23 de ese mes en el Akron de Zapopán, chocará ante el país anfitrión y ganador del oro olímpico en Londres 2012. Por último, se cerrará ante los dominicanos  tres días después, nuevamente en el Jalisco, en un duelo que gran parte de las quinielas pone como un juego de trámite con ambos seleccionados eliminados.

El superar esta fase ya es un reto muy difícil, pero no es el más complicado, pues si logran concluir en uno de los dos primeros lugares de este grupo, deberán ganar el partido semifinal ante uno de los dos clasificados del otro grupo (Honduras, Haití, Canadá o El Salvador).

El partido semifinal, además de dar un campo a la final preolímpica, da el boleto a los Juegos Olímpicos Tokio 2020. De los posibles rivales en semifinales, si se logra llegar, el más complejo es Honduras, con un historial reciente de dos Olimpiadas seguidas, y que incluso viene de ser cuarto lugar en la edición anterior en Río de Janeiro 2016.

Antes del torneo, el equipo preolímpico masculino, que a diferencia del femenino es un sub 23 con derecho de admitir hasta un máximo de tres jugadores más edad, realiza un campamento en El Salvador, donde se fogueará dos veces contra esa selección nacional. Luego, a mediados de marzo, hará otros dos amistosos ante los hondureños, antes de que Sequeira haga su lista final y decida a cuáles 20 futbolistas se va a llevar a México.

Esos cuatro van a ser los únicos fogueos con selecciones que se realicen desde que eliminaron a Guatemala en la fase anterior (victoria 3-0 en Guatemala y caída 0-2 en casa).

Ilusiones por regreso

Durante su atención a la prensa en el Proyecto Gol antes de partir al campamento en El Salvador, los futbolistas Eduardo Juárez, Fabrizio Ramírez y Jurgens Montenegro coincidieron en la ilusión que les representa convertirse en la cuarta generación de fútbol masculino nacional en participar en unas Olimpiadas.

“Creo que es algo con lo que estamos en deuda con el país. Tenemos, si no me equivoco, desde Atenas 2004 de no ir, y creo que sería muy importante volver a unos Juegos Olímpicos. Es, ¿cómo le digo?, una vitrina para nosotros, que tenemos que aprovechar. Creo que el grupo está consciente de que los rivales son difíciles, pero lo vamos a afrontar de la mejor manera”. Esas fueron las palabras de Juárez, quien tiene ya presencia patria en el Mundial Sub 17 de Chile 2015, el Sub 20 de Corea del Sur 2017, y ya ha sido parte del proceso olímpico en los Juegos Centroamericanos Managua 2017 y Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018.

Juárez agregó que el análisis que se ha hecho de los tres oponentes ha sido principalmente por videos y lo que les pueda transmitir Sequeira a partir de ellos. Agregó que los fogueos en El Salvador son la manera de saber el estado de lo que se ha trabajado, qué se ha hecho bien y qué se debe mejorar. “Son partidos en los que nos exigimos al máximo, ¿me entiende? Entonces creo que nos va a ser muy provechoso ir a El Salvador”.

Ramírez apeló a la fortaleza de grupo para salir adelante. “En lo personal muy contento de representar al país, sabemos del reto que tenemos, que no va a ser fácil. Jugamos contra muy buenos equipos, pero asimismo sabemos que tenemos un gran grupo y hay que aprovechar estas oportunidades que nos regala el fútbol y obviamente queremos ir a pelear, a luchar y ojalá tener ese boleto”.

En su caso, luego de venir de Chile, tras una temporada que debió ser terminada antes de tiempo por las protestas y los disturbios que duraron cerca de 40 días, y no tener participación hoy en el Herediano, es consciente de que deberá hacer trabajos adicionales a los que tienen quienes juegan regularmente en sus clubes. “Individualmente hay que tratar de contrarrestar eso, si tal vez no está jugando trabajar extra y entrenar obviamente más fuerte para poder mantener ese ritmo de competencia”.

Por último, Montenegro es uno de los pocos que hasta ahora integra un proceso de selecciones, y está dispuesto a aprovechar la oportunidad. “Es una responsabilidad muy grande pero de eso tenemos que vivir los jugadores. Orgullo de vestir esta camisa, muy privilegiado, y darle gracias a Dios por toda oportunidad que me da. Ahora tengo que aprovechar y esforzarme más”, fueron sus primeras palabras.

Consultado sobre cuánto de lo que pueden ver en los dos fogueos en El Salvador se parece a lo del Preolímpico, Montenegro indicó que ahí se puede practicar la idea de juego que pretende Sequeira. “Todo lo que vamos a hacer en El Salvador es la misma idea que el profe quiere contra México y Estados Unidos. Si hacemos las cosas bien (en esos dos juegos) podemos sacar un buen resultado”.

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